Hacía ya un tiempo me había picado el bichito de la maternidad..pero en pareja es una decisión de dos, y no una cualquiera que se puede tomar a la ligera o por obligación, así que me tocó esperar un poco..y llegó el día que el bichito nos picó a los 2. Tal vez fue la cuarentena, frente al desafío de estar encerramos 24x7, re afirmar que nos seguimos eligiendo, sorprendiendo y encontrando formas de compartir y divertirnos juntos, nuestras formas. Y a la vez darnos cuenta de esas cosas de las que podemos prescindir, y de cuales importan realmente. Y tuvimos la suerte de no tener que buscar demasiado..¡lo soñamos, y llegó!..
El primer mes no sentía nada y me mataba la ansiedad hasta la primera ecografía poder ver ALGO ahí vivo, en movimiento..el segundo mes me sentí pésimo, por suerte sin nauseas ni mareos, pero cansada como nunca TODO el día, cero energía, cero ganas de moverme, de ver gente, ni de hacer videollamadas. Incluso me tocó cuidar a mi sobrinita de 3 años y pobre apenas pude jugar echada cual morsa desde la cama, no tenía fuerzas para nada.
El tercer mes mejoró, aunque ahora no sentía NADA y me carcomía la ansiedad, mi único acercamiento era esa visita mensual al obstetra donde escuchamos los intensos latidos de su corazoncito. Lo peor de todo, es que por el contexto de pandemia no se puede ir a la clínica acompañada, con lo cual hasta el momento el papá nunca la vio en movimiento, sólo las imágenes estáticas de las ecografías. Por suerte, al menos mi obstetra que es un divino nos permitió hacer videollamadas para que él también pudiera escuchar los latidos. Cerrando el tercer mes tuvimos la posibilidad de saber que era una NENA, y ya teníamos su nombre; FRANCESCA. Hasta entonces habíamos transitado el embarazo en la privacidad de la pareja, queríamos quedarnos tranquilos de pasar los primeros meses y que todo estuviera bien, y la verdad resultó agradable tener nuestro espacio, nuestro secreto. Cuando decidimos compartir las buenas nuevas con nuestra familia y amigos pensamos distintas formas de sorprenderlos y compartir la alegría. Tenemos la certeza de que nuestra hija va a estar rodeada de amor y nosotros siempre bien acompañados.
En el cuarto mes ya me sentía plena, mucho más activa, con energía y ganas de hacer cosas y feliz de poder compartirlo con nuestros seres queridos. Recién entrando al 5to mes muy cada tanto y super leve empecé a sentir una especie de burbujitas en mi panza, eran sus movimientos pero tan chiquita aún que solo yo podía sentirlo. Transitando el 6to mes se puso inquieta, llegaron las patadas y cabezazos, especialmente al acostarme, o tirarme a la tarde en el sillón, al relajarme digamos, ahí ella entra en acción. Nos encanta sentirla, nos hace saber que está bien, que está cerca. Jugamos a interpretarla; que está contenta o enojada con uno u el otro, dependiendo lo que estemos haciendo o diciendo..
Creo que de eso se trata, de jugar, de saber disfrutar el camino, de calmar la ansiedad y miedos también de su llegada. De conectarnos con ella sin olvidarnos de nosotros. De aprovechar a su vez los pocos meses que nos quedan de ser solo los 2, con nuestros códigos y formas; porque aunque hoy planifiquemos con listados, ideas, sugerencias, reglas..va a llegar una personita a desordenarnos el mundo, a reinventarnos, a poner a prueba nuestro carácter y tolerancia, a resignificar nuestros valores y prioridades..a obligarnos a improvisar día a día, y aprender en y del caos, a estar en el “aquí y ahora” más que nunca.
Y de pronto, aumenté unos 6 kilos, nunca había pasado mi peso, soy de esas personas que aunque coman como cerdo o intenten hacer dieta, con o sin deporte siempre pesamos lo mismo. Ver la primera pancita que aparecía fue raro, fue bueno saber que estaba creciendo pero no estaba acostumbrada a verme con panza, y que los jeans dejaran de cerrarme..pero con el tiempo mientras más crecía, y ya no me entraba ninguno de mis pantalones me fui encariñando y enorgulleciendo más de esta panza; aprendiendo a sentirme linda y fuerte con ella. A su vez asumiendo una mayor responsabilidad y cuidados sobre mi misma. Siendo más consciente de mis movimientos, de lo que como, de lo que tomó, de lo que me rodea, incluso de mis emociones. Bajando un cambio en todos los sentidos. Tomando recaudos quizás de más o de los que siempre deberíamos tomar, pero hoy sabiendo que no soy solo yo, que somos 2 en 1, y que tengo la suerte de haberla elegido y amado desde el primer momento.
En la semana 28 sacamos turno para hacernos la Ecografía 5D, esa que tiene una super nitidez que ves la carita tal cual va a salir..si bien al mes ya le cambia!. Pero esta vez pudimos ir los 2, con lo cual fue más emocionante poder compartir ese primer momento en que el padre la vio en movimiento. Y ¡cuanto movimiento! Tuve el error innecesario de comer chocolate antes de ir a la ecografía. ¡Excitadísima! Pateaba y movía los brazos sin parar, parecía que peleaba con la operadora que nos atendió, y por supuesto en todas las imágenes salió con la carita tapada..
A los 7 meses, ¡NO PARÓ DE MOVERSE! Faltando solo 2 meses, empieza la ansiedad, nervios y cagazos de efectivamente tener un ser pequeñito y frágil a nuestro cargo, de esa tercera personita en el hogar..pero creo el camino te obliga a ir aprendiendo a ser padre, nuestra versión de padres. También la ansiedad y estrés de los primeros días y en contexto de pandemia, de recibir visitas, de los primeros cuidados, de que no la alcen ni la besen al menos hasta que tenga sus primera vacunas y empiece a desarrollar su sistema inmunológico..que respeten nuestros cuidados aunque les resulten excesivos, y sin ofenderse. Paciencia, comprensión, eso necesitamos más que nada de parte de nuestras familias y amigos! Entender y respetar nuestros tiempos; porque primero debemos conocerla nosotros, ella a nosotros y a su vez re-conocernos nosotros con ella.
Leyendo y consultando mucho sobre recién nacidos, y en especial siendo padres primerizos. La necesidad del vínculo padres e hijos antes que nada, de que se sienta segura, y que los primeros días son claves para esto, e ir de mano en mano, sentir otros aromas, ruidos ajenos lo alteran y no ayudan a su adaptación al nuevo hogar y a sus papás que ACABA de conocer en vivo y en directo. La necesidad de intimidad y armonía que requiere el momento de amamantar en los primeros días, para que fluya y resulte un momento agradable compartido entre mamá y bebe. Pequeños grandes momentos que hacen a una nueva familia y no dudo será una hermosa aventura.
El 8vo mes todavía con fuerzas y estabilidad física tuve la oportunidad de hacer mi Baby Shower, para celebrar con algunas amigas y mujeres de mi familia, disfrutando y compartiendo de este hermoso momento. Como es típico de mi, lo organicé con mucha antelación, todo personalizado con la temática y el nombre de mi beba desde la mesa dulce, los souvenirs hasta pequeños alcoholes en gel. Amo celebrar, amo decorar, aún lo hago para mis cumples ya con 32 pirulos, no veo la hora de celebrar los de ella.
Y llegamos a la recta final, transitando el 9no mes cual MONTAÑA RUSA adentro de mi cuerpo; con lo inquieta que se siente, MIEDO lo que va a ser! Ya quedan las últimas semanas, y con 11 kilos de más, más pesada, más incómoda, más cansada y más nerviosa también. Percibiendo que se acerca el momento, con aislados pero fuertes pinchazos en la espalda y el vientre.. Pero contenta de saber que sigue creciendo saludable y ya falta poco para conocernos, para que nos de vuelta el mundo, la casa ya está dada vuelta..


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